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Los maravillosos ocho. Un repaso a la filmografía de Tarantino

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Los maravillosos ocho. Un repaso a la filmografía de Tarantino

Para gustos están los colores, y el rojo es el de Tarantino. Rojo sangre. Y es que muchos podrán decir que no les gustan sus películas, que está sobrevalorado, pero no creo que sea sobrevalorar que triunfe una película ajena a las grandes productoras, que sólo piensan en hacer caja y no en lo que van a contar.

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Después de ver esta octava maravilla, no podía quedarme sin hacer un pequeño y rápido repaso a la carrera del famoso director hasta esta última película. Quentin Tarantino nació en Knoxville (Tennessee), pero pronto marcharía a vivir a Los Ángeles con su madre. Allí se aficionó al cine y lo convirtió en su pasión. Viejos cines de barrio que daban películas de artes marciales y vaqueros, pero también se encontraba en plena época del cine exploitation. Entraría a trabajar en un videoclub donde pudo explotar mucho más esa afición a las películas.

Ninguna escuela de cine hubiera podido enseñar mejor al director. Empezó en 1992 con Reservoir Dogs, una película sobre atracos que se convirtió en un rotundo éxito, con lo que se convertiría en marca de la casa Tarantino: Sangre, personajes estrafalarios, diálogos hilarantes y divertidos, sangre, sorprendentes giros argumentales y más sangre. Después llegaría Pulp Fiction (1994), que superaría en todos los aspectos a su predecesora con un argumento dividido en varias partes que no seguían un orden lógico. Luego dirigiría una parte de las cuatro que componen Four Rooms y aparecería en algunas películas de su amigo Robert Rodríguez (Desperado y Abierto hasta el amanecer).

En 1997 haría un homenaje a ese cine que tanto vio en el cine de su barrio multirracial de Los Ángeles, el blaxploitation, con Jackie Brown; una azafata de vuelo que quiere estafar al criminal que le acosa. Después de esto su intención era la de llevar a cabo una película sobre la Segunda Guerra Mundial (lo que luego sería Malditos Bastardos), pero lo dejó para realizar una película de artes marciales y venganza. Ésta sería Kill Bill (2003-2004), que se lanzó en dos partes, aunque se cuenta como un solo film, lanzado con unos pocos meses de diferencia. Y después, rodó una película Grindhouse, en un proyecto conjunto con Robert Rodríguez, Death Proof (2007).

Tras esto, sí, esta vez sí, se pone manos a la obra con Malditos Bastardos (2009), una genial película sobre un pequeño batallón de soldados americanos judíos, que se dedican a cazar nazis y a cortarles la cabellera a lo piel roja; destacando el sorprendente personaje del oficial nazi Hans Landa. En 2012 nos sorprendería a todos (por lo menos a mí, como fan de este género, lo hizo) con un western, Django desencadenado; donde un esclavo negro que fue separado de su esposa, va en busca de esta y en busca de venganza por el sur de los Estados Unidos. Impresionante. Y llegamos a la actualidad, pues hace unos días que se ha estrenado su octava película, y me volvió a sorprender que fuera otra película de vaqueros. Pero Los Odiosos Ocho es mucho más que un western.

Desde que empieza la película nos damos cuenta de ello, pues la primera imagen que vemos, un Cristo crucificado en un camino cubierto de nieve, junto con la maravillosa música del (oh, sí) grandioso Ennio Morricone, nos adentra en un mundo de intriga y misterio, algo inusual en este género. Nos pasamos la primera mitad de la película conociendo a los ocho personajes y su relación entre ellos y la Guerra de Secesión (finalizada unos años antes).

El cazarrecompensas John Ruth “La horca” (Kurt Rusell) va por las nevadas montañas de Wyoming en una diligencia con su presa, la peligrosa Daisy Domergue, para entregarla a la justicia en la ciudad de Red Rock. Pero en el camino, en medio de una enorme ventisca de nieve, aparecen Marquis Warren (Samuel L. Jackson), otro cazarrecompensas que se ha quedado sin caballo y tiene que llevar a tres fulanos muertos para cobrar su recompensa, y Chris Mannix, el nuevo sheriff de la ciudad a la que se dirigen todos.

Pero la tormenta les obliga a alojarse en la Mercería de Minnie, que está siendo cuidada por el enigmático mexicano, Bob, mientras la dueña no está. Dentro del hospedaje hay otros personajes que parecen no conocerse entre sí, pero tras un cruento suceso, la acción se dispara como una explosión de sangre y tiros; alguien oculta algo y ellos se encuentran ahí encerrados sin poder salir. En lugar de ser un simple western, nos encontramos con una historia al más puro estilo Agatha Christie, algo así como los Diez negritos, pero a lo bestia. Quizá la película más bruta del director, y ya es mucho decir. Los diálogos vuelven a ser el plato fuerte de la casa, y Samuel L. Jackson es el que mejor los lleva siempre, con su eterno personaje de malhablado y tosco.

El resto de personajes están tan bien encajados en la historia que sería imposible prescindir de uno solo de ellos. Algunos de ellos son míticos en la filmografía de Tarantino: Tim Roth (El Señor Rosa en Reservoir Dogs y “Ringo” en Pulp Fiction), Michael Madsen (El Señor Rubio en Reservoir Dogs), Kurt Russell (El especialista Mike en Death Proof)… Sin embargo se echa de menos a Christoph Waltz, que ya parecía haberse convertido en otro habitual y que siempre era sinónimo de memorable escena (De hecho ganó dos veces el Oscar al mejor actor de reparto por ser el oficial Hans Landa en Malditos Bastardos y el doctor King Schultz en Django Desencadenado), y también, el cameo de Tarantino al que siempre nos tenía acostumbrados.

No obstante, el reparto es glorioso y la tensión se mantiene hasta el mismo final del film; además, el humor siempre hace acto de presencia y es bastante bestia. El monologo de Samuel L. Jackson, desencadenante de todo lo cruento, se convertirá en otra escena memorable (y bastante fuerte), como el comienzo de Reservoir Dogs, la escena de Travolta y el mismo Jackson hablando sobre Europa en Pulp Fiction o el inicio de Malditos Bastardos. Si te gusta la tensión, una historia original y única y no te molesta la sangre (la señora sentada a mi izquierda parecía sí importarle), no deberías dejar pasar esta nueva joya de este maestro.

 


Redacción: Fernando Cabrera. Periódico EL LORQUINO. 


 

 

 

 

Redacción de Periódico EL LORQUINO Noticias.

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