Juan Carlos I vuelve a meter la pata por culpa de esta fotografía
En plena polémica por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, el rey Juan Carlos I se ha fotografiado este domingo con el príncipe heredero de Arabía Saudí, Mohamed bin Salmán. La instantánea se ha tomado en el palco de autoridades del circuito de Yas Marina, donde ambos han asistido al Gran Premio de Abu Dabi de Fórmula 1.
Juan Carlos I, rey emérito de mi país, charlando afablemente con Mohamed bin Salman, príncipe heredero saudí a quien la CIA acusa de haber ordenado el asesinato y descuartizamiento del periodista Khashoggi. Hoy. En Abu Dabi.
Esto sí que es humillar a España y a los españoles. pic.twitter.com/GjhgruaQXo
— Pablo Echenique (@pnique) 25 de noviembre de 2018
La instantánea del saludo entre ambos, publicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores en su cuenta oficial de Twitter, se produce en medio de la polémica por el asesinado de Khashoggi el pasado día 2 de octubre en el Consulado saudí en Estambul por un grupo de agentes saudíes. La foto llega también después de que la CIA concluyera en un informe que Mohamed bin Salmán fue quien ordenó que acabaran con su vida. Khashoggi trabajaba para The Washington Post y era crítico con el régimen saudí y particularmente con el príncipe heredero.
El rey emérito, gran aficionado a los deportes, ha viajado a Abu Dabi para asistir a la última carrera del año del Mundial de Fórmula 1 en la que el piloto asturiano Fernando Alonso se ha despedido de momento de los circuitos.
El rey Juan Carlos ha acudido a la capital de Emiratos Árabes acompañado de su hija Cristina, distanciada de la familia a raíz del ‘caso Nóos’ por el que su marido, Íñaki Urdangarín, se encuentra en la cárcel de mujeres de Brieva (Ávila) para cumplir una pena de 5 años y seis meses de prisión.
El príncipe heredero de Arabía Saudí se encuentra en medio de la polémica por el asesinato del periodista Yamal Jashogi por un grupo de agentes saudíes y después de que la CIA concluyera en un informe que Mohamed bin Salmán fue quien ordenó que acabaran con su vida. Jashogi trabajaba para The Washington Post y era crítico con el régimen saudí y particularmente con el príncipe heredero.



















