Mar Menor
El Mar Menor sigue en alerta: menos clorofila, pero el sur aún sufre falta de oxígeno
Los análisis más recientes realizados tras el paso de la DANA Alice revelan que el Mar Menor muestra signos de mejora superficial, aunque la situación en el sur de la laguna continúa siendo preocupante.
Los científicos del proyecto BELICH, que agrupa a investigadores del CSIC, IEO, CEBAS y técnicos de Tragsa, continúan vigilando el estado del ecosistema casi a diario. Según sus datos, la cantidad de clorofila en el agua ha disminuido, lo que podría indicar una menor presencia de fitoplancton y, por tanto, una mejoría parcial de la calidad del agua.
Sin embargo, el problema sigue en las capas más profundas. En esa zona se mantienen bolsas de agua sin oxígeno (anóxicas), sobre todo en el sur y en parte de la costa oeste, donde persiste la llamada mancha blanca. Esta acumulación de agua más densa, derivada de la estratificación entre capas de distinta salinidad y temperatura, impide que el oxígeno circule y amenaza a la fauna del fondo marino.
Los investigadores han detectado comportamientos anómalos en algunas especies, lo que recuerda a episodios críticos vividos años atrás. Aunque descartan que, por ahora, se repita una mortandad masiva, advierten que la situación requiere vigilancia constante.
Además, las simulaciones realizadas confirman que la acumulación de agua dulce en el sur responde al propio movimiento interno de las corrientes del Mar Menor, y no solo a filtraciones subterráneas, como se creía.
El balance general apunta a un equilibrio muy delicado: la laguna se recupera lentamente en la superficie, pero su fondo sigue sufriendo la falta de oxígeno que tanto ha lastrado su biodiversidad en los últimos años.



















