Internacional
Ecuador celebra el Día de los Difuntos con colada morada y guaguas de pan
Símbolos de memoria y tradición ancestral
Cada 2 de noviembre, Ecuador rinde homenaje a sus seres queridos fallecidos con una celebración única que mezcla espiritualidad, gastronomía y cultura ancestral: el Día de los Difuntos. En esta jornada, las familias ecuatorianas se reúnen para recordar a quienes ya partieron, llevando flores, música y comida a los cementerios, donde el aroma de la colada morada y las guaguas de pan se convierte en el protagonista.
Estas dos preparaciones típicas no solo forman parte de la cocina tradicional, sino que también tienen un profundo significado simbólico. La colada morada, una bebida espesa y dulce, representa la sangre del difunto. Se elabora con harina de maíz morado, frutas como mora, mortiño, babaco, naranjilla y piña, y una mezcla de especias que incluye canela, clavo de olor, pimienta dulce, hierba luisa e ishpingo, una planta aromática endémica del país.
Por su parte, la guagua de pan —“guagua” significa “niño” en lengua kichwa— simboliza el cuerpo del difunto. Este pan dulce, con forma humana o de muñeca, suele estar relleno de chocolate, mermelada o crema pastelera, y se ofrece como parte del ritual en honor a los muertos.
Aunque hoy la tradición se celebra en el marco del calendario católico, su origen es anterior a la colonización española. Según el arqueólogo ecuatoriano Lenin Ortiz Arciniegas, estas costumbres provienen de los antiguos pueblos Quitu Cara y Caranqui, quienes entre los años 500 y 1500 d.C. ya realizaban rituales en los que ofrecían alimentos y bebidas a sus difuntos como muestra de respeto y conexión espiritual.
Durante la época prehispánica, era común que las familias acudieran a las tumbas para compartir con sus muertos los alimentos preparados en su honor. Con la llegada de los colonizadores, la Iglesia prohibió estas ceremonias, pero los indígenas mantuvieron viva su esencia transformándola en una tradición gastronómica que sobrevive hasta hoy.
En la actualidad, tanto en las ciudades como en las comunidades rurales, el Día de los Difuntos sigue siendo una de las fechas más significativas del calendario ecuatoriano. Familias enteras visitan los cementerios, adornan las tumbas y comparten colada morada y guaguas de pan, en un acto que combina devoción, cultura e identidad.
Más que una conmemoración, esta fecha se ha convertido en un encuentro entre el pasado y el presente, una manera de mantener viva la memoria de los antepasados y de celebrar la vida a través de los sabores y aromas que definen al Ecuador.




















