Almería
La defensa del investigado por la muerte del niño de Garrucha aporta 22 audios para sostener que hubo “curanderismo”
En un comunicado, el despacho Mchm Abogados, que ejerce la defensa, argumenta que no existió un “clima de terror” en el domicilio y que los hechos deben calificarse jurídicamente como homicidio imprudente, al no apreciarse, a su juicio, ánimo de matar. El fallecimiento del menor se produjo el pasado 3 de diciembre.
Según los letrados Manuel Martínez Amate y Diego Ricardo Molinari, las transcripciones de los audios pretenden acreditar que la ignorancia y la superstición de la madre y su pareja derivaron en un desenlace fatal. Entre otros extremos, señalan que el niño presentaba dolor abdominal y daño hepático que no fueron interpretados correctamente y que se recurrió a automedicación y a diagnósticos por Internet, lo que habría agravado el cuadro clínico.
La defensa sostiene además que las grabaciones muestran que el investigado no actuó como maltratador, apoyándose en audios en los que el menor se referiría a él como “papá”. Asimismo, frente a la autopsia preliminar, que apuntaba a posibles indicios de maltrato y agresión sexual, los abogados mantienen que las lesiones hepáticas podrían explicarse por la práctica de un “sobado” —un masaje abdominal de curandero— realizado de forma repetida y por manos inexpertas.
Los audios también reflejarían, según la defensa, la sustitución de la medicina científica por remedios caseros, como “tomitas”, agua bendita y preparados domésticos, así como un patrón de negligencia sanitaria basado en el uso de ibuprofeno pese a un cuadro médico crítico.
Por último, los letrados niegan que hubiera clandestinidad u ocultación, ya que, aseguran, la madre compartió imágenes de las lesiones con familiares y mantuvo videollamadas con las abuelas, quienes seguían la evolución del niño desde Colombia y Venezuela. A su entender, estos hechos evidencian preocupación mal gestionada, pero no intención criminal.



















