Lorca
La izquierda denuncia la proliferación de plantas de biogás en Lorca y la Región de Murcia
Lorca podría albergar 10 de las 40 plantas de biogás proyectadas en la región, lo que ha generado una fuerte oposición por parte de la izquierda lorquina. El edil Pedro Sosa, acompañado por José Luis Álvarez Castellanos, coordinador regional de IU, y el ecologista Pedro Costa Morata, ha advertido que estos proyectos responden a una «burbuja especulativa» alimentada por subvenciones públicas, con graves consecuencias ambientales y sociales.
En una rueda de prensa celebrada en Lorca, Sosa destacó que estas plantas podrían condenar a la población a un aire irrespirable y a una merma en su calidad de vida. También pidió al alcalde que defina su postura y actúe con decisión, señalando el ejemplo de otros municipios como Mula, que han adoptado medidas para frenar este tipo de iniciativas.
Álvarez Castellanos denunció que estos proyectos incumplen la Ley Regional de Energías Renovables, al desarrollarse sin un marco regulatorio adecuado. Según explicó, la capacidad proyectada de estas plantas alcanzaría los 10 millones de toneladas de residuos, cuando en la región apenas se producen 2 millones anuales. Esto implicaría la importación de más de 8 millones de toneladas de purines y otros desechos de fuera de la región, convirtiendo a Murcia y Lorca en un «vertedero de purines».
El ecologista Pedro Costa Morata alertó sobre la peligrosidad del metano como contribuyente al cambio climático y explicó que las plantas no solo tratarían purines, sino también lodos de depuradoras, basuras domésticas y otros residuos altamente contaminantes. Además, vinculó esta proliferación de proyectos con el auge de las macrogranjas y la falta de control sobre pozos ilegales y actividades ganaderas.
Sosa y Álvarez Castellanos hicieron un llamamiento a la movilización social para exigir una moratoria temporal en la concesión de licencias y una revisión de los planes urbanísticos locales. «Solo mediante la presión ciudadana podremos frenar este modelo especulativo que pone en peligro nuestro medio ambiente y calidad de vida», concluyeron.



















