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“Atropellando la razón”: Crónica del quinto festejo de la Feria de Murcia

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“Atropellando la razón”: Crónica del quinto festejo de la Feria de Murcia

Decepcionante corrida de Fuente Ymbro, falta de raza y bravura y de desigual presentación, sobre la que estuvo una terna voluntariosa hasta el extremo de que Paco Ureña se jugó la vida a carta cabal en el sexto para triunfar.TOROS MURCIA PADILLA

19/09/2015. EL LORQUINO. Diego Antonio Reinaldos Miñarro

Prometía más a priori el cartel de ayer tarde, ya que volvían a Murcia los pupilos del ganadero Ricardo Gallardo, quien trajo a La Condomina una corrida falta de raza y bravura, de presentación desigual, algunos de ellos impropios. Fue casi un saldo, muestra palpable del nivel que el ganadero y el empresario consideran que tiene la plaza. Esta era la corrida de toros que anunció Bernal como “torista”, cuando hablamos de puro encaste Domecq vía Jandilla, la anunciada como “una tía de Fuente Ymbro”, que en realidad parecía la sobrina mala de todas, por debajo del nivel de presencia de la de Las Ramblas y de la categoría que habría de tener el coso. El festejo no concitó mucho más de un cuarto de entrada escaso, y gracias a los numerosos lorquinos que se desplazaron a la capital para ver a su torero pese a ser día laborable, porque de lo contrario solo hubiesen estado en la plaza empresario, ganadero, toreros, apoderados, personal, presidencia y banda de música. Aun así, había cierta expectación en los aledaños de la plaza antes del festejo.
Trenzado el paseíllo, se guardó un minuto de silencio en memoria del accionista de la plaza Esteban Bernal Romero, primo del empresario, roto el cual se entregaron los reconocimientos a los toreros por parte de la Asociación de la Prensa en esta centésimo primera edición de una corrida que, junto con la de Madrid, permanece inalterable año tras año.
El primero, feo de presentación, fue escasamente picado y banderilleado simplemente con solvencia por Padilla y Escribano. Tras el cambio de tercio, el jerezano lo brindó al público y se fajó con él, pero lo obligó tanto en una primera serie con la rodilla genuflexa que el animal se paró y fue imposible sacarle los muletazos, salvo de uno en uno y al hilo de las tablas. Mató de estocada y saludó una ovación tras leve petición. En el cuarto, tras la merienda, Padilla realizó una labor que no pasó de voluntariosa, quitando por espaldinas y estando solvente en banderillas. Remató su faena de estocada tras la que se marcó una vuelta al ruedo por su cuenta con la bandera pirata tras habérsele pedido minoritariamente la oreja, firmemente denegada por una presidencia esta tarde de buen criterio, lo que aplaudimos.
Manuel Escribano se fue a portagayola para recibir al toro de su debut en La Condomina y le salió bien la jugada. El astado, no obstante, se desentendió después del capote, por lo que el recibo no tuvo continuidad, pero estuvo más que digno. Lo dejó de nuevo crudo en varas e invitó a Padilla a banderillear, dando entre ambos un buen tercio. Posteriormente, realizó una faena con mucho sitio y disposición ante un toro que no le regaló nada. Lo emborronó todo con los aceros, dejando un pinchazo y un bajonazo infame, lo que enfrió la posible petición, quedando todo en saludos desde el tercio. Recibió al quinto con verónicas templadas y realizó un gran tercio de banderillas, destacando especialmente en el par de Calafia, arriesgadísimo, y que a punto estuvo de costarle un disgusto. Posteriormente, mostró su buen momento en una faena con sitio, recursos y enorme voluntad ante una birria. Cobró una estocada caída y recibió un trofeo pedido de forma mayoritaria al conjunto de su tarde.
Paco Ureña salió decidido a recibir a su primero, un tercer toro que, al igual que sus hermanos, manseó y escarbó de salida, quizá en exceso, por lo que se fue a recibirlo a chiqueros, donde le enjaretó un saludo por verónicas rematadas por dos medias de excelente factura y ejecución. Extraordinario puyazo de Pedro Iturralde y solvente tercio de banderillas. Brindó Paco al público, percatado de la buena condición del toro, y comenzó por estatuarios ligados, rematados con un torerísimo pase del desdén y otro de pecho rotundos. Se lo llevó casi a los medios y, tras quitarse las zapatillas como suele acostumbrar cuando está agusto, le ligó dos series de derechazos encajadas, profundas, de mano baja, embarcando delante y rematando atrás. La Condomina enardecida. Sin embargo, un desarme por el izquierdo en el momento menos propicio, cuando el toro dijo “na nai”, hizo venirse abajo a la faena, pese a lo cual Paco lo intentó por el izquierdo con el toro a regañadientes, extrayendo grandes muletazos sueltos. Acortó distancias y levantó la faena en cercanías. Se fue a por la espada y le arrancó unas manoletinas y un pase de pecho que parecieron imposibles, pues al toro le costó una eternidad tomarlos. Remató de pinchazo y estocada y cortó la primera oreja de la tarde. Mientras daba la vuelta al ruedo, las fuerzas policiales identificaron en el tendido al antitaurino holandés Peter Janseen, invitándole a salir de la plaza y siendo expulsado. Recibió Ureña al sexto de nuevo por verónicas de buena factura rematadas por dos medias. Lo cuidó en varas, ante sus justas fuerzas y pidió el cambio en banderillas con dos pares. Paco confió en el toro, pues apuntaba calidad pese a su medida fuerza, y de hecho se le hicieron muy bien las cosas en los primeros tercios y lo brindó a su hermana. Sin embargo, el animal no quería pelea y no admitía que se le pasara la muleta por alto, perdiendo las manos por bajo. Solo embestía a la defensiva, tirando gañafones, pese a los buenos cuidados de su lidiador y a que trató de asentarlo. En un descuido, hizo por él y lo arrolló en una fea voltereta afortunadamente sin consecuencias (si bien parece que llevaba un varetazo y un fuerte golpe), de la que se rehizo como un jabato y, ante la imposibilidad de lucimiento, buscó el triunfo poniendo toda la carne en el asador, atropellando la razón, encerrado entre pitones, asustando a la concurrencia, quien pedía insistentemente que lo matara, pues lo vimos varias veces cogido. Cuando se fue a por la espada, la gente estaba con él en una faena en la que había imperado el miedo sobre el lucimiento, por lo que no había llegado a tocar la música. Dejó casi media estocada que fue suficiente, pues el toro cayó y no hizo falta el descabello, y el público pidió la oreja que le abría la Puerta Grande, conseguida por méritos propios y concedida por la Presidencia, y que hubo de saberle a gloria. Un nuevo paso para Paco y un nuevo petardo ganadero en La Condomina. Esperemos que ganadero y, sobre todo, empresario, tomen nota.
El resumen del festejo es el siguiente:
Plaza de toros de La Condomina de Murcia. Viernes 18 de septiembre de 2015. Quinto festejo de la Feria y tercera corrida de toros. Más de un cuarto de plaza en tarde soleada y de temperatura agradable.
Toros de Fuente Ymbro, de desigual presencia y escasos de bravura, raza y fondo. El mejor, el tercero, que sacó un fondo encastado al principio pero pronto se vino abajo. Peligroso el 6º y sin fondo los restantes.
Juan José Padilla (de verde botella y oro), en el primero, estocada (ovación con saludos tras leve petición); en el cuarto, estocada (vuelta al ruedo por su cuenta tras leve petición).
Manuel Escribano (de verde botella y oro con remates blancos), en el segundo, pinchazo y bajonazo (ovación con saludos tras leve petición); en el quinto, estocada caída (oreja).
Paco Ureña (de tabaco y oro), en el tercero, pinchazo y estocada (oreja tras aviso); en el sexto, casi media estocada en lo alto de rápido efecto (oreja tras aviso).
Incidencias: se guardó un minuto de silencio al finalizar el paseíllo en memoria de Esteban Bernal Romero, accionista de la plaza y primo del empresario, recientemente fallecido de forma drástica. Corrida de la Prensa en su edición número 101 (1914-2015). La Asociación de la Prensa entregó un recuerdo a los toreros y al ganadero. Durante la vuelta al ruedo de Paco Ureña tras cortar una oreja en el tercero, la Policía procedió a la identificación, detención y expulsión de la plaza del antitaurino Peter Janseen, buscado por la Justicia. Durante el descanso, se rindió homenaje por parte de la empresa y del Club Taurino de Murcia al fotógrafo Francisco Cano “Canito”, de 103 años, presente en la plaza, por su trayectoria y su continua asistencia a La Condomina año tras año.

Informa: Diego Antonio Reinaldos Miñarro, para Periódico El Lorquino

Redacción de Periódico EL LORQUINO Noticias.

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