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Mortadelo y Filemón. 58 años son un montón

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Mortadelo y Filemón. 58 años son un montón

Si hubiera que referirse a héroes del cómic, siempre se nos viene a la mente (sobre todo ahora que están de moda) Spiderman, Los Vengadores, Batman, Thor…

Mortadelo y Filemón imagenPero dejando a un lado la espectacularidad de estos personajes, cuya fama se ha visto acrecentada por las recientes películas, yo siempre me quedaré con mis dos héroes favoritos. No son fuertes, no son guapos, no tienen poderes y no vuelan, pero tienen un carisma que ya quisieran todos los de Marvel y DC juntos.

Mortadelo y Filemón son el máximo exponente del tebeo español, y dos estrafalarios personajillos con los que muchos se han divertido hasta la saciedad desde hace nada más y nada menos que 58 años. Un 20 de enero de 1958 apareció la primera historieta de Mortadelo y Filemón: Agencia de información. Eran estas primeras historias de una sola página y en blanco y negro.

Filemón era el jefe de la agencia (en sus inicios fue una imitación de Sherlock Holmes) y Mortadelo es su torpe ayudante, aficionado a los disfraces (en estas primeras viñetas llevaba un paraguas y un sombrero del que sacaba los disfraces). En estas historias, siempre ocurría algo parecido, tienen que resolver un caso o un encargo y alguien mete la pata (normalmente Mortadelo) y la situación acaba a golpes (que normalmente recibe el jefe, Filemón).

Pero estas historietas, muy propias de aquella época Made in Bruguera, donde la censura hacía mella en todas partes y los autores trabajaban a destajo para satisfacer todas las revistas infantiles que había en aquella época, fue madurando poco a poco. Francisco Ibáñez fue añadiendo mayor detalle a todas las viñetas y estilizando sus personajes hasta convertirlos en los que hoy conocemos.

Mortadelo y Filemón imagen 1

Once años después, en 1969, Mortadelo y Filemón entran a formar parte de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterraquea). Una organización de agentes secretos en la que entraban nuevos personajes que añadían mayor complejidad a las divertidas historietas: El Superintendente Vicente (El Super) es el superintendente de la T.I.A. y jefe de Mortadelo y Filemón. Éste acaba siendo tan victima de la ineptitud de Mortadelo como el mismo Filemón.

Pero también entraba en juego el Profesor Bacterio, un científico e inventor al que casi nunca le sale nada bien. Los dos agentes son obligados por el Super a probar sus inventos, y ello siempre tiene catastróficas consecuencias. Y también aparece el primer personaje femenino con importancia en las historias, la secretaria Ofelia, secretamente enamorada de Mortadelo, a pesar de que éste la insulta por su sobrepeso, y ella acaba atizándole con cualquier cosa (se lo gana a pulso el hombre). Ingresar en la T.I.A. fue lo mismo que madurar, y en lo que se refiere a la historia, también lo hizo.

El Sulfato Atómico (1969) se convertía en la primera aventura larga de los nuevos agentes de la T.I.A. El estilo de dibujo cambiaría, añadiendo mucho más detalle y un estilo narrativo que recordaba al cómic de factura belga, pero en las siguientes aventuras el estilo de dibujo volvería a simplificarse. A partir de este momento llegarían algunas de las más famosas aventuras de los agentes secretos: Magín el mago, Safari Callejero, La caja de los diez cerrojos, Los inventos del profesor Bacterio… Las historias siempre irían ganando en detalle, tanto en el dibujo como en las tramas, que iban añadiendo, con la llegada de la democracia, mayores guiños a la realidad política del momento, sobre todo conforme se va acercando a la década de los 90.

Historias como El atasco de influencias, Barcelona 92 o El quinto centenario se reían de la terrible actualidad de aquel momento, convirtiendo a importantes personalidades de la vida real en blanco de las burradas de Mortadelo y Filemón (Algo inconcebible en las primeras épocas de los dos agentes en plena dictadura). Habría que señalar que durante el final de los 80 Ibáñez pierde los derechos sobre Mortadelo y Filemón, que pertenecían a la Editorial Bruguera, pero serían recuperados poco después por la compra de Bruguera por parte de Ediciones B.

En su larga trayectoria se han notado grandes cambios en estas historias, no sólo en el dibujo, sino también en el uso de palabras ofensivas que en otra época no hubieran pasado la censura, o en la aparición de mujeres ligeras de ropa. Palabras como beodo o merluzo eran muy corrientes en esas primeras historias, pues no suponían ninguna ofensa ni parecían malsonantes, y hasta hoy han permanecido como una seña de identidad de la época y, también, de los personajes. No obstante, en la película El Gran Vázquez aparece una escena referente al uso del vocabulario para pasar el veto franquista. Hoy en día, yo al menos, sigo disfrutando de las aventuras de estos dos cernícalos que no se hacen viejos por mucho que pase el tiempo por ellos. Es más, me atrevería a decir que se hacen más jóvenes.

El hecho de que se adapten con inusitada armonía a cada época que les toca vivir y que su humor sepa gustar tanto a los más viejos como a los más jóvenes, es un claro ejemplo del carácter canallesco, de la versatilidad y de la intemporalidad que el gran Francisco Ibáñez supo imprimir a sus personajes, que siempre destacaron sobre otros (aunque igualmente excelentes) como La familia Trapisonda, Pepe Gotera y Otilio, El botones Sacarino y por supuesto el maravilloso e imprescindible Rompetechos. Ningún personaje del tebeo español tuvo tanta repercusión como los agentes de la T.I.A. en la sociedad. Se realizarían dos series de animación; una en los 60 y otra en los 90.

Varios videojuegos para PC y tres películas, dos con actores reales (La gran aventura de Mortadelo y Filemón, de Javier Fesser (2003) y Mortadelo y Filemón: Misión salvar la Tierra, de Miguel Bardem (2008), aunque esta segunda fue un poco mediocre), y otra de animación por ordenador, dirigida de nuevo por el gran Fesser, Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2014), quizá la mejor de las tres. 58 años son ya muchos para que unos personajes como estos sigan siendo los número uno, y solamente espero que sigan otros 58 más y los que hagan falta. La obra maestra de Ibáñez ya forma parte de la historia artística de España y me siento orgulloso de haber aprendido a leer con ellos, viviendo sus locas aventuras una y otra vez, y seguir siendo fanático de sus locuras.

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Redacción: Fernando Cabrera. Periódico EL LORQUINO. 


 

 

Redacción de Periódico EL LORQUINO Noticias.

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