Entrevistas
Entrevista a la lorquina Alicia Hurtado, especialista en Inteligencia Emocional
Ana Belén Miñarro para Periódico El Lorquino.
Ayudar a los niños a desarrollar buenas actitudes y competencias socio-emocionales da lugar a enormes diferencias en su salud y bienestar a largo plazo. (A, Hurtado 2020.)
Está cada vez más presente en los medios, en las tertulias, en la calle; los datos, las evidencias, son demoledoras y empujan a este tema, antes tabú, fuera del ostracismo al que ha estado sometido tanto tiempo. Hablamos del deterioro de la salud mental, y sus consecuencias devastadoras en la sociedad actual, sobre todo, entre nuestros niños y jóvenes. Y la región de Murcia no es una excepción. El estudio PsiCE afirma que alrededor del 12 % de los adolescentes de la región estarían en posible riesgo de salud mental. Otro estudio, el HBSC 2022 (colaboración con la OMS), revela que el malestar psicosomático entre los adolescentes ha crecido, llegando al 38,5 % en 2022.
Alicia Hurtado recuerda que, desde pequeña, le interesaba conocer cómo se sentían sus amigos y familiares. Hoy, esta maestra de Infantil lorquina, recientemente galardonada por su extensa trayectoria en el estudio y aplicación de la Inteligencia Emocional, nos explica en Periódico El Lorquino sus experiencias y conocimientos sobre esta disciplina, que se revela como la herramienta clave a aplicar desde las edades más tempranas para prevenir de raíz este problema, y resalta la necesidad de implementarla tanto por padres como por docentes en los hogares y las escuelas. El objetivo: lograr el bienestar emocional de niños y adultos que conformen una sociedad saludable, compasiva y equilibrada.
Has sido premiada en el Tercer congreso de inteligencia emocional a toda tu trayectoria en este ámbito. ¿Cómo valoras este premio?
El reconocimiento de ASEDEM (Asociación Española de Educación Emocional) tiene mucho valor para mí. Me siento muy afortunada y agradecida al recibir esta acreditación hacia mi trabajo, ya que proviene de personas altamente cualificadas en el ámbito de la Educación Emocional. En la actualidad desde la asociación, se están llevando a cabo proyectos europeos de fomento de la Educación Emocional en muchos ámbitos de la educación, dando respuesta a la demanda de los centros educativos que ven necesario implementar este tipo de programas y contenidos desde Infantil a Secundaria. Me siento muy orgullosa de pertenecer a ASEDEM y contribuir al cambio que la Educación con mayúsculas está necesitando.
¿Qué balance haces del camino recorrido en esta área de conocimiento hasta llegar hasta aquí?
Si tengo que hacer balance de mi caminar en la Educación Emocional, diría que está siendo un trabajo de crecimiento profesional y personal. Y me da la satisfacción de llevar estos conocimientos a los niños y niñas, jóvenes y adultos, y ofrecerles la posibilidad de iniciar el aprendizaje que nos conduce a un mayor bienestar y equilibrio psicológico; una tarea tan imprescindible como efectiva, que siempre recompensa.
Para quien no te conozca, eres la autora del Programa EMOTI, una propuesta pedagógica de Educación Emocional avalada por la Consejería de Educación. Para quien no la conozca, ¿en qué consiste este programa? ¿Qué resultados y evidencias ha demostrado en la praxis?
La pedagogía EMOTI es una propuesta lúdica y didáctica para desarrollar las competencias emocionales de los niños y niñas del ciclo de Educación Infantil y primero y segundo de Educación Primaria; es un modelo de “Competencias Emocionales” acorde con desarrollo global del alumno. Se atiende, por tanto, a una triple vertiente: biológica, psíquica y socio-emocional, centrada en el desarrollo afectivo y de la personalidad. Reconociendo que las competencias emocionales capacitarán a los alumnos para potenciar las relaciones sociales sanas y de respeto con sus iguales, este programa trabaja para conocer, comprender y gestionar sus emociones y las de los demás, y sus habilidades de empatía, de resolución ante los conflictos de manera constructiva y no violenta, tolerancia y regulación de la frustración, automotivación y valoración del buen humor, y habilidad de trabajar cooperativamente, entre otras. En otras palabras, para formar “personas con equilibrio emocional” Para trabajar en el aula, el programa dispone de más de 30 actividades y materiales propios y una pedagogía lúdica, creada con el objetivo de que el docente disfrute llevando la Educación Emocional en su clase.
–Ayudar a los niños a desarrollar buenas actitudes y competencias socio-emocionales da lugar a enormes diferencias en su salud y bienestar a largo plazo. (A, Hurtado 2020.)
¿Cómo empezó a interesarte el mundo de la Educación Emocional? ¿Cómo la definirías? ¿Cómo te has formado en esta disciplina?
Ahora, con la perspectiva de los años vividos, me doy cuenta que desde bien pequeñita ya necesitaba sentir los lazos afectivos con las personas que me rodeaban. Me interesaba el conocer cómo se sentían mis amigos y familiares, e intentaba con mi amistad y cariño, hacer que sintieran bien, a la vez que me preocupaba cuando los veía tristes.
Ya años después, iniciando el grado de Magisterio, fue cuando elegí una educación emocional como única forma de educar. Para ello, realicé formación de especialista en Inteligencia Emocional y leímucha bibliografía y artículos científicos sobre esta área y formación en psicología positiva, técnicas de bienestar, yoga, mindfulness… Y he tenido y tengo la gran suerte de ser discípula de grandes maestros y referentes internacionales en Inteligencia Emocional, como Dr. Rafael Bisquerra, Dr. Carlos Hué. en Neurociencia con el gran neurocientífico D. Antonio Damasio, con Anna Forés, David Bueno.,. También en procesamiento del duelo con Carlos Odriozola y Teresa Garcés en el proceso M.A.R, con nuestra querida presidenta de ASEDEM, Alma Serra, y con otros autores y personas maravillosas.
A mi parecer hablar de educar emocionalmente no es lo que en primera impresión puede interpretarse como educar con cariño y afecto, que esto siempre debe de ser así. Lo que la Educación Emocional persigue es propiciar el desarrollo de las competencias emocionales de las personas, ampliar su inteligencia emocional para un beneficio propio y por ende, que este bienestar sea abocado a la sociedad.
Ya no es necesario explicar la necesidad de la Educación Emocional; se dispone de mucha investigación que la acredita. Ahora lo acuciante es dotarnos de las competencias emocionales, tener formación para contagiar y enseñar a los alumnos a reconocer sus emociones y tomar conciencia einiciarlos en la regulación de las mismas. Este trabajo de formación docente en Inteligencia emocional, debe ser aplicado desde el autocuidado que el docente necesita, hoy con más necesidad.
El docente está viviendo todos los días situaciones de conflicto de sus alumnos y también es consciente de las situaciones desfavorables que sufren algunos niños y niñas; y muy especialmente en la edad adolescente, donde sienten a cada paso, como un mundo entero sobre sus hombros, y son frágilesemocionalmente, sabiendo el importante proceso que están viviendo de su personalidad en construcción. Sin acompañamiento emocional, los jóvenes a veces “no pueden con su vida” ynecesitan comprensión y la llama calentita del amor que los protege. Les toca vivir y desarrollarse en un mundo que es para ellos un laberinto de información no siempre buena, en un mundo con demasiada violencia y poco corazón.
Diversos estudios confirman el incremento de problemas de salud mental entre la infancia y la juventud de nuestro país. Según tu experiencia, ¿a qué crees que es debido? ¿cómo ves tú la situación desde tu trinchera diaria?
Fijándonos en el desarrollo industrial y tecnológico de estos últimos 50 años, los avances han sido muy importantes. Como solemos decir, si nuestros bisabuelos vieran un móvil, por ejemplo, o la innovación en medicina o cualquier otra ciencia, no darían crédito. Pero seguramente no serían capaces de seguir el ritmo trepidante que llevamos en el día a día y la falta de contacto humano de verdad, como hablar con tranquilidad y mirando a los ojos de las personas, cosa que ellos si sabían hacer. Parece que en estos años tan trepidantes en avances tecnológicos, la deshumanización está siendo la gran secuela. Quizás sea un síntoma a tener en cuenta, pues esta negligencia, nos está llevando al incremento de la enfermedad mental, y ya no solo en los adultos, sino en niños y niñas pequeños y en los jóvenes. Este deterioro de la salud mental en la infancia y la juventud, causa mucho sufrimiento en los padres/madres y los docentes, que no siempre saben cómo ayudar. Y lo peor es que en algunos casos nos pasa desapercibido.
Creo que al igual que yo, todos los docentes que convivimos con los alumnos y mantenemos la vía de comunicación necesaria con las familias, percibimos como los hogares sufren la falta de tranquilidad y calma para educar con cariño y límites. En muchas ocasiones los cuidadores y/o progenitores, están desprovistos de competencias necesarias, para lidiar con los problemas que les afectan a sus hijos. Esta falta de acompañamiento emocional que necesita la educación en casa, también deja al descubierto la necesidad de formarnos y formar a la escuela y a las familias.
¿Crees que, en este tema, cualquier tiempo pasado fue mejor? En tu opinión, ¿cómo está afectando el uso de las nuevas tecnologías a la salud mental de los jóvenes?
No me parece correcto, ni necesario comparar los tiempos pasados con los contemporáneos, son circunstancias muy distintas. Pero parece mentira, que no aprendamos a poner primero el “prospecto y advertencias” para enseñar cómo hacerlo y cómo manejar los diferentes inventos tecnológicos de este siglo XXI, y que sigamos con el “ensayo y error” sin garantías de no dañar nuestra sensibilidad como seres humanos, dentro de una escala de valores equilibrada…
Como habréis intuido, me refiero al uso que hacen los niños y niñas, iniciándose en el uso libre sin filtros de los dispositivos móviles, de internet en general y de las redes sociales en el amplio abanico de todas ellas. Ya desde los 3 años vemos a niños con un móvil en las manos y, desde luego, a los jóvenes menores de edad. Las noticias falsas, las llamadas fake news , nos llegan a todos y también alas chicas y chicos, que no poseen el criterio ni el sentido común necesario para desecharlas. No solonos han robado la proximidad y el contacto humano tan necesario para “sentirnos sentidos”, sino que están intoxicando la mente de los más pequeños y de nuestros jóvenes, que aún no reúnen la capacidad de comprensión y madurez necesarias para elegir qué es bueno y qué no.
Me resulta alarmante que precisamente en estos días se estén debatiendo, por los legisladores europeos, normas más estrictas para proteger a los menores en internet, incluida una edad mínima de 16 años en toda la Unión Europea y para acceder a las redes sociales y a los asistentes de inteligencia artificial sin el consentimiento de los padres.
¿Cuántos años han pasado de uso sin restricción? Parece que todos tenemos que reflexionar y entender que la exposición que han tenido nuestros niños, niñas y jóvenes sin supervisión a todo tipo de contenidos, puedan ser los culpables de las enfermedades mentales, depresiones, tentativas de suicidio, autolisis y suicidios consumados.
¿Qué pensamos al respecto? Una cosa sí me preocupa; que sepamos reconducir y ayudarles a reflexionar y elegir, pero que sea desde el cariño y comprensión, y no desde el reproche, ya que no son ellos los responsables de esta situación.
En tu opinión, ¿ se está empezando a dar a este tema la importancia que se merece? ¿Crees que faltan recursos?
Se les está dando máxima importancia en muchos contextos y en otros no, por falta de recursos y de fortaleza personal. Volvemos a poner el foco en lo imprescindible que es la educación emocional en la prevención de la enfermedad mental. Por supuesto faltan muchos recursos, el tema está desbordado y la atención psicológica no es inmediata por la saturación que hay en los servicios de atención psicológica.
Me consta que en la mayoría de los centros existen docentes muy involucrados con este tema que hacen de observadores y detectores de la enfermedad o trastornos emocionales de los alumnos, y que hacen una tarea encomiable y tremendamente de una calidad humana maravillosa, que deberíamos de agradecer muchísimo. Son docentes que saben de su poder sanador con sus alumnos, que no dudan en abrazar y charlar para atender los problemas de su grupo/clase. Quién no conoce o tiene en el seno de su familia o contexto cercano niños y niñas, chicas y chicos con ansiedad o compañeros/as y nosotros mismos. Nadie está a salvo de padecer enfermedad mental, dado que como comentábamos, con las peculiaridades de este momento de la humanidad tan convulso y difícil de procesar, debemos de concienciarnos que la salud mental es social y colectiva. Es responsabilidad de todos intentar en la medida de nuestras posibilidades preservarla.
¿Cuál es, en tu opinión, la base del correcto desarrollo mental y emocional de un niño?
El desarrollo mental de un niño viene determinado en parte por su carga genética, pero aún parece muy importante el contexto y el vínculo con sus figuras de apego. Los primeros años de vida de 0-3 años son tan importantes, que si tuviéramos más presente esta premisa, pondríamos máxima vigilancia, una presencia más consciente e interés en tratarlos con mucho amor. Educar con límites pero con cariño, sería una buena combinación; si a esta premisa le sumanos contextos propicios para el respeto del desarrollo integral de pequeño, estaremos poniendo los ingredientes necesarios. El movimiento libre, el juego espontáneo, que el progenitor y/o educador puedan poseer formación en el desarrollo emocional del niño y que sea conocedor del desarrollo del sistema sensorial, serían otros ingredientes muy recomendables…
¿Crees que la educación emocional desde edades tempranas puede ser el arma defensivadefinitiva contra el bullying?
¡Sí! Sin titubear, es imprescindible que los niños y niñas desde bien pequeñitos desarrollen su percepción y conciencia emocional. Esta competencia, que es la primera en desarrollarse en los primeros años, responde al desarrollo neuronal del sistema límbico, que es la región del cerebro encargada de activar y desactivar emociones, que en estas edades carentes aún del “cerebro racional” son las emociones las que dirigen la conducta.
La conducta de un niño o niña de 1-2 añitos en la Escuela Infantil se ve muy influida por la pertenenciaal grupo que compone la clase. Es decir, si el niño de 2 años está en el egocentrismo y aún no sabe jugar con otros niños y niñas, sino que realiza su juego y se mueve por intereses, el compartir los juguetes con los demás, le genera malestar y rabia. Es aquí, en este momento, donde dan comienzo los primeros conflictos, en los que se ven envueltos que les producen malestar y llanto. Hay que atender a estos conflictos, siendo el adulto el corregulador de las emociones que el niño siente, y hay que saber atenderle desde la calma y el cariño. Es por tanto, el adulto que cuenta con narrativa lo que está pasando, poniendo el acento en los límites de la “no violencia”; solo así, el pequeño entenderá y a largo plazo realizará su propia regulación emocional, para no dar lugar a la violencia entre iguales.
Es precisamente en este Primer Ciclo de la Educación Infantil, donde estoy terminado mi nuevo proyecto; es una programación, cuyo título es “Infancia Multisensorial y Felicidad”, que propone actividades lúdicas muy especiales, enfocadas para propiciar un desarrollo óptimo del sistema sensorial del niño y la niña, en toda su amplitud, como garantía de un buen y equilibrado desarrolloemocional.
Quiero resaltar que, para que una persona disponga de una sólida escala de buenos valores, tiene que poseer un autoconocimiento emocional y de los demás, que asegure su bienestar y regulación comportamental, con la empatía necesaria, para humanizar y ayudar a los demás.
Tú eres maestra, ¿Cómo se puede integrar la educación emocional en el currículum de la escuela? ¿Crees que los maestros deberían formarse en esta disciplina?
Para contestar a esta cuestión, me parece muy oportuno enumerar los beneficios de la implementaciónde la Educación Emocional, (incluidos dentro de programa Emoti), que son los motivos que nos inducen a pensar en la necesidad de llevar a la práctica en las aulas, Programas de Educación Emocional.
Con esta lista de beneficios del desarrollo de la Inteligencia Emocional en el alumnado, no cabe duda alguna. Y ya no solo se debe cursar en las horas de tutoría, o que sea un tema del equipo de orientación, sino que debe ser una asignatura más. Esta recomendación se puede encontrar dentro de los currículos oficiales, que ya dieron su beneplácito, incluyendo su importancia y necesidad de ser trabajada. No deja de ser un conocimiento trasversal, pero a mi parecer dispone de aval científico y bibliografía suficiente para ser aprendida.
El profesorado, en general en todos los ciclos, está demostrando mucho interés por la formación en Educación Emocional, que ha ido creciendo en las últimas décadas, y acusó un aumento significativo después de COVID; cinco años después, se siguen observando secuelas físicas y psicológicas a personas de todas las edades, como han demostrado diferentes estudios.
La falta de socialización y contacto humano tuvo consecuencias muy negativas, y solo las personas más dotadas de herramientas de control mental y con más equilibrio y fortaleza emocional, pudieron sobrellevar esta extrema situación. Por ello la reflexión que hicimos los educadores y el ministerio y consejerías de educación españolas, es dar prioridad al bienestar emocional de los alumnos como pilar fundamental del desarrollo cognitivo e integral, y por ende la necesidad de formar al profesorado en Inteligencia emocional.
¿Qué les recomendarías a los padres preocupados por la salud mental y el desarrollo emocional de sus hijos en estos tiempos?
Que se informen con especialistas, e incluso que se formen. ¡Es tan enriquecedor! Suele empezar por la inquietud por cambiar las formas de un miembro de la familia, que empieza a contagiar su estado emocional de más paciencia al resto de la familia, y acaba siendo un cambio positivo para todos, cada uno con su ritmo. Es muy satisfactorio poder ser precursores de bienestar en el seno tu familia. Es tan maravilloso descubrir cómo educar desde la calma y la comprensión, con límites pero sin violentarnos, hacen del hogar un sitio seguro donde los hijos se puedan refugiar del mundo a veces hostil y puedan expresar y compartir sus miedos e ilusiones.

























