Lorca
ENTREVISTA Así es Espacio M: la nueva forma de cuidar a la mujer en Lorca
Espacio M de Marien Martínez, fisioterapeuta especializada en mujer y bebé, condensa su filosofía en su lema: “salud para mujeres que cuidan y se cuidan”. Porque es la suya una M de mujer, sobre todo, ya que la mujer es la protagonista y su cuidado es lo que da sentido al proyecto. También es una M de madre, porque se tratan y se cuidan todos los aspectos de la maternidad y el bienestar del bebé. Y una M de medicina, porque es un centro que incluye diversas especialidades sanitarias relacionadas con la mujer y la infancia. Pero también podría ser una M de (nueva) mirada y de (nueva) mentalidad. Porque lo que ofrece este centro en Lorca es una nueva forma de abordar la salud física y psicológica de las mujeres, que va más allá (mucho más allá) de un mero diagnóstico.
En esta entrevista para Periódico El Lorquino, Marien Martínez, la artífice de este proyecto puntero en nuestro municipio, nos explica el espíritu de su centro, formado por un grupo de profesionales muy comprometidas y actualizadas, que trabajan en equipo para ofrecer distintos tratamientos a mujeres de todas las edades y a sus hijos; y en el que el acompañamiento, la escucha, la cercanía y la empatía con las pacientes en sus procesos son seña de identidad y razón de ser.
Defines tu proyecto, más que como un centro médico, como un centro integral de la mujer. ¿Qué te impulsó a crearlo?
Soy de un pueblo rural y desde pequeñita he estado rodeada de mujeres que cuidan. Siempre he querido acompañar y cuidar; conforme fui creciendo vi cómo esas mujeres que cuidan no recibían lo mismo, y me di cuenta de la falta de medios actualizados, revolucionarios, con espacios de escucha y mimo para ellas. Mi objetivo fue acercar esos medios, servicios, cuidados y acompañamiento que merecen.
¿Detectaste alguna necesidad sin cubrir en nuestro municipio y alrededores?
La necesidad de escucha, de no sentir una jerarquización ni una opinión sanitaria impuesta; esa necesidad de no tener que dar mil vueltas entre diferentes especialistas sin comunicación, donde cada uno da una respuesta distinta y eso genera sentirse sola e incomprendida.
¿Qué características crees que conforman la marca personal de tu centro? ¿En qué crees que puede destacar y por qué?
La marca personal de EspacioM se apoya en varios pilares muy claros: cercanía, especialización, calidez, respeto y acompañamiento real. Para nosotras es muy importante que el centro no se viva solo como un lugar sanitario, sino como un espacio seguro, casi como un hogar, donde la mujer y la infancia están en el centro de todo.
Creo que EspacioM puede destacar precisamente por esa combinación que no siempre es fácil encontrar: un equipo joven, muy especializado y en constante formación, pero con una forma de cuidar muy humana y cercana. No buscamos solo tratar, sino acompañar. No buscamos que la paciente salga con una respuesta rápida, sino con la sensación de haber sido escuchada, comprendida y atendida desde una visión completa.
Dentro del ámbito de la mujer, tu centro ofrece diversas especialidades. Concretamente, ¿cuáles son? ¿Cómo se complementan todas ellas?
En EspacioM trabajamos distintas áreas relacionadas con la salud de la mujer y la infancia. Entre ellas están la fisioterapia de suelo pélvico, medicina pediátrica, fisioterapia general de la mujer, fisioterapia pediátrica, matrona, logopedia neonatal y alimentación, psicología (perinatal, infantil y sexología), medicina estética y ejercicio terapéutico en embarazo, posparto y mujer en distintas etapas vitales, además de una unidad altamente especializada en anquiloglosia y lactancia.
Todas estas especialidades se complementan porque la realidad de una mujer no se puede entender desde una sola disciplina. Por ejemplo, una mujer en posparto puede necesitar acompañamiento físico, apoyo emocional, atención en lactancia, recuperación del suelo pélvico y orientación en su nueva etapa vital. Cuando todas esas áreas se coordinan, la atención cambia por completo.
¿En qué especialidades estáis teniendo una mayor demanda?
Actualmente estamos teniendo una demanda muy importante en áreas como la salud materna, la lactancia, la fisioterapia pediátrica y la fisioterapia de suelo pélvico. Creo que esto ocurre porque cada vez hay más conciencia sobre la importancia de cuidar estas etapas de forma específica, pero todavía existen pocas opciones realmente especializadas y coordinadas.
No encontramos la misma demanda en el área de mujeres de más de 45 o 50 años; probablemente porque, generacionalmente, son mujeres criadas para cuidar, pero no para cuidarse y dejarse cuidar. Normalizan sintomatología frecuente que no es normal, y ese es uno de nuestros objetivos actualmente en asociaciones de mujeres de pedanías en Lorca, donde realizamos talleres para dar visibilidad y voz a todo aquello que o bien se normaliza o sigue siendo un tema tabú.
También influye que muchas mujeres llegan después de haber sentido que ciertos síntomas eran “normales” y no habían sido suficientemente escuchadas. Cuando descubren que hay profesionales que entienden su situación y que les ofrecen soluciones individualizadas, lo trasladan a compañeras y amigas.
Además, todas las profesionales de tu centro son mujeres. ¿Es algo premeditado? ¿Crees que esto puede ser un reclamo para tu centro?
No fue una decisión planteada como estrategia, sino que todas las propuestas para formar parte de este proyecto me llegaron; esas personas aparecieron por un motivo u otro sin buscarlas y coincidió que eran mujeres. Hemos ido formando un equipo muy comprometido, con gran sensibilidad y una excelente preparación profesional.
Más que buscar que todas fueran mujeres, lo que hemos procurado siempre es que compartan una misma manera de cuidar: desde la empatía, el respeto, la actualización y el trabajo en equipo.
Es cierto que para muchas pacientes puede ser un factor que les genere comodidad o confianza, especialmente en áreas íntimas o delicadas de la salud femenina. Pero yo diría que más que un reclamo, es una consecuencia de la identidad que hemos construido y de los valores que compartimos como equipo.
En general, ¿crees que todavía existen carencias en la atención médica específica para mujeres? ¿Cómo piensas que se debería mejorar en este ámbito?
Sí, creo que siguen existiendo carencias importantes. Muchas veces la salud de la mujer se sigue abordando de forma fragmentada o se normalizan síntomas que no deberían normalizarse, como el dolor, las pérdidas de orina, el malestar en el posparto, ciertas dificultades en lactancia, la menopausia o el impacto emocional de determinados procesos.
Pienso que debería haber más predisposición a la comunicación entre sanitarios de diferente índole, porque cada profesional aporta una visión en base a su especialidad y eso influye positivamente en nuestro cuerpo, que es uno e indivisible: más formación específica, más escucha clínica, más coordinación entre profesionales y una visión menos reduccionista de la salud femenina.
La mujer no necesita solo un diagnóstico o un tratamiento; necesita sentirse comprendida en su contexto, en su etapa vital y en su realidad física y emocional. Ahí todavía hay mucho camino por recorrer. La escucha, la empatía y la comunicación deben ser el foco del acompañamiento, algo que aún brilla por su ausencia.
¿Qué feedback estás recibiendo por parte de tus pacientes?
Recibimos un feedback muy positivo sobre el espacio físico: nos dicen que se sienten cómodas en un entorno cuidado, que no perciben como un centro sanitario, y eso les aporta tranquilidad a la hora de la consulta, un factor muy importante que influye en su acompañamiento.
En cuanto al equipo, el feedback está siendo muy bonito, especialmente cuando se emocionan y agradecen sentirse escuchadas, acompañadas y sostenidas en su proceso.
Los más pequeños del centro (que ya sabemos que nunca mienten) también se sienten muy cómodos en el entorno, ya que lo hemos creado para que sea un espacio seguro, con calma, respeto y juego.
¿Cómo te gustaría que se sintieran las mujeres al salir de Espacio M?
Que salgan más tranquilas, escuchadas y acompañadas; que sientan que lo que les pasa importa y que las acompañaremos para que su evolución sea favorable, su calidad de vida mejore e integren que, para cuidar a los demás, su cuidado físico y mental es prioritario.
Es un proyecto ambicioso; debe haber sido un gran reto, ¿no?
Sí, y uno de los mayores retos ha sido construir el espacio —no hablamos solo de lo físico—: un proyecto sanitario con alma, conseguir excelencia profesional sin perder la cercanía y que el crecimiento no diluya la esencia.
Llegar a las mujeres y familias con una visión no tradicional, mover a la gente de su zona de confort sanitaria y dar a conocer servicios tan novedosos e íntimos no ha sido tarea fácil, pero ese reto es lo que da sentido al proyecto.
Cuando lideras un centro así, no solo gestionas una empresa; también cuidas un equipo, una filosofía de trabajo y una forma de entender la salud.
Si el proyecto va bien, ¿pretendes ampliar a otras ramas relacionadas con la salud de la mujer? ¿Cuáles serían tus ideas para el futuro?
Sí, la idea es seguir creciendo, pero siempre de forma coherente con la esencia del proyecto. No se trata de crecer por crecer, sino de incorporar áreas que realmente aporten valor y cubran necesidades reales de las mujeres y las familias.
Me gustaría seguir reforzando la atención integral en todas las etapas de la vida de la mujer, desde la adolescencia hasta la menopausia, y continuar ampliando servicios que combinen salud, prevención, acompañamiento y bienestar. El objetivo es que EspacioM siga siendo un espacio de referencia donde la mujer pueda sentirse cuidada desde una mirada completa, actual y profundamente humana.
Más información:
https://espaciom.net/































